Noja se ha convertido ya, un año más, junto con Laredo y Castro Urdiales, en la villa turística por excelencia de la Cantabria oriental. Llama poderosamente la atención el cambio que experimenta hasta finales de septiembre un municipio que multiplica varias veces su población natural -en verano supera cómodamente los 50.000 vecinos-, pasando de la apacibilidad del invierno a un dinamismo continuo en el estío. Restaurantes, cafeterías, comercios abren sus puertas contribuyendo a crear un ambiente festivo y plenamente estival, el de los veranos de antaño, en una villa que apenas duerme unas horas para, con las primeras luces del sol, coger la toalla y bajar a la playa. Ejemplo de esa oferta de ocio son los Carnavales de agosto.
Sin embargo, considerar que el bullicio estival es el gran atractivo de Noja sería minusvalorar los tesoros de esta villa. Situada entre la ría de Cabo de Quejo y el extremo del Brusco, a sus costados se abren los humedales de Joyel y La Victoria, lo que garantiza un entorno natural extremadamente bello y bien conservado, como lo demuestra que estos últimos se encuentren declarados como reserva protegida. Un paseo a pie o en bicicleta por el borde exterior de la localidad permite descubrir también bellas vistas del Cantábrico, cuyo oleaje se estrella contra una sucesión de pequeños acantilados bien perfilados que permiten al visitante aproximarse hasta la colindante Isla. Aunque parece imposible, el perfil costero puede albergar cómodamente a decenas de miles de bañistas.
La playa de Trengandín es una óptima escala donde poner punto final a la excursión por los escenarios naturales de Noja e iniciar otro periplo urbano por las calles de la villa. Ésta ha tenido un desarrollo urbanístico espectacular durante las últimas tres décadas del siglo pasado, que ha respetado el legado de un rico patrimonio arquitectónico construido en los últimos siglos. Las clásicas casonas se encuentran bien presentes en la villa, como revelan las de Antonio García de Zilla y de Cabanzo. No hay que perderse tampoco la antigua torre de Castillo y las ruinas de la torre de Venero, que todavía recuerdan las encarnizadas luchas de banderizos que se produjeron en el norte durante la Edad Media.
Fuente: Diario Montañes
Si, aquí está un año más, aunque esta vez demasiado prematura opinan muchos. El caso es que en Noja se ha notado a lo largo del día de hoy como ha llegado los visitantes para estos próximos días. El tiempo en principio parecía que no iba a acompañar por lo visto ayer, hoy pese al frío parece que la lluvia no nos visite. Así todo deberemos esperar un par de días a ver si las nubes se van definitivamente.
Los empresarios nojeños confían en poder trabajar bien este año, pese a los problemas económicos que envuelven a España en general, y es que las vacaciones para los españoles siempre han sido sagradas. Y para eso Noja cuenta con un potencial turístico que a día de hoy aun no se explota como debiera, habiendose dejado ir durante todos estos años de bonanza inmobiliaria el futuro turístico del municipio. Incluso no nos consta ninguna actividad o evento programado para estas fechas.
-Mismamente en Santoña se ha procedido a organizar hace unos dias la feria del stock, que a la vez de llamar la atención, sirve para que los pequeños comercios hagan buenas ventas con mercancias de invierno que de otra manera deberán almacenar sin sacar beneficio.
-O en Secadura, Voto, con la organización de un festival de folk con cierta solera ya del que mañana os publicaré el programa.
Son muchos los municipios que aprovechan los días antes, durante y después de semana santa para intentar alargar lo máximo posible la estancia de los turistas.
Los atascos a la altura de Castro indican que desde el Pais Vasco están decididos a pasar unos buenos días de descanso fuera de casa le pese al bolsillo o a quien sea, eso junto con la terminación del tramo de autovía de la meseta debería significar un importante aumento de visitas a nuestra zona.
En teoría el tráfico hacia Cantabria crecerá….
Con la apertura de la nueva autovía de la meseta es obvio que se espera algo parecido a lo que sucedió en su día con la A-8 entre el País Vasco y Cantabria. Aunque los tiempos y el estado de la economía nacional no son los de antes, el turismo debería crecer por parte de visitantes Castellano-Leoneses.
En un artículo de nortecastilla se destaca el hecho de que ya en estos momentos hay un gran numero de vallisoletanos que eligen Cantabria, concretamente Suances o Noja, ya no solo para sus vacaciones sino incluso para uso de una segunda vivienda. Los grandes momentos inmobiliarios han pasado, pero desde luego una vez superemos este ciclo recesivo seguramente por esa parte de España entre una nueva ola de demanda…. o eso piensan los más optimistas del gremio.
Casi 7 km de zonas especialmente protegidas, de las marismas de Santoña
y Noja, por su debil equilibrio son las que pertenecen a nuestro municipio. Desde hace muchos años, aquellos en los que llegó a existir la intención de “tapar” estos humedales con destino urbanístico (gracias a dios se consiguió parar), se viene peleando desde las organizaciones ecológicas por conseguir que estos lugares sigan manteniendo su diversidad y salvajismo.
Pero a día de hoy…. Hay mas que leer…




